Drop of Life: un puente de amor para las comunidades del río Mamoré

El año pasado viajé junto con Mauricio y Andrea a las comunidades ubicadas en la zona inundable del río Mamoré, en el municipio de Loreto. El propósito del viaje era comprender de primera mano el contexto social y económico de las familias, a fin de fortalecer el enfoque de las acciones que MINUVAF viene desarrollando en la zona.

Pero, más allá de eso, queríamos identificar necesidades físicas que pudieran ser atendidas a través de puentes de amor: acciones concretas que muestran el amor de Cristo de una manera práctica.

Hace algunos años, había trabajado en la formulación de una evaluación estratégica ambiental en esta región. Eso me daba cierta información de base sobre los problemas, desafíos y posibles acciones que podrían impulsarse en las comunidades. Sin embargo, estar allí, caminar entre las familias y observar sus necesidades de cerca, fue algo completamente distinto.

El viaje tuvo una duración de cuatro días. Durante ese tiempo visitamos cuatro comunidades específicas: Loreto, Camiaco, El Masi y Santa Rosa del Paraíso. A las primeras tres llegamos en camioneta, y en cada comunidad realizamos un pequeño servicio de evangelismo, principalmente con niños y jóvenes.

El tercer día nos enfocamos en la comunidad de Santa Rosa del Paraíso. Durante las inundaciones de principios de año, esta comunidad había perdido gran parte de su territorio debido a la crecida del río Mamoré. Para el tiempo de nuestra visita, sus pobladores se encontraban en proceso de traslado hacia el margen opuesto del río, habilitando pequeñas porciones de tierra para cultivos y para la futura construcción de sus viviendas.

Al encontrarme con esta realidad, me hice una pregunta que creo que muchos también se harían: ¿cuál es el plan del Señor para estas comunidades?

La respuesta más directa podría ser: que reconozcan al Señor Jesucristo como su Salvador. Y, por supuesto, esa es nuestra mayor esperanza. Sin embargo, cuando pienso en el impacto del evangelio sobre una vida, pienso también en Juan 10:10 y en la vida abundante que Jesús prometió.

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Juan 10:10b

Entonces surge una segunda pregunta: ¿cómo se ve esa vida abundante en estas comunidades?

Habiendo sido pastor de una congregación en un contexto urbano, y habiendo participado en ministerios que trabajan en ese mismo entorno, me resulta más fácil imaginar cómo podría verse esa vida abundante en la ciudad: acceso a salud, fortalecimiento familiar, desarrollo económico, oportunidades de estudio, crecimiento profesional o búsqueda de propósito.

Pero cuando me encuentro en comunidades donde las personas deben viajar una hora o más en barcaza para acceder a un servicio básico de salud, y donde el costo de ese traslado puede ser muy alto; cuando veo que las oportunidades de empleo, alimentación y desarrollo son tan limitadas, realmente me quedo sin palabras.

¿Cómo encontrar, entonces, la respuesta?

La respuesta comienza de una forma sencilla, pero profunda: estando con las personas de la comunidad.

A principios del año 2024, mientras conversábamos sobre nuevas ideas y proyectos, Mauricio me compartió el concepto de las personas de paz en este tipo de comunidades. Se trata de personas que, a través de una relación continua con un creyente, desarrollan un interés y compromiso genuino con el Señor, y comienzan a ser intencionales en presentar y vivir a Cristo en medio de su comunidad.

Ante la pregunta de cómo identificarlas, la respuesta fue clara: a través de visitas continuas, relaciones cercanas y un caminar sostenido con las familias. Solo así es posible presentar el bondadoso evangelio de Jesús e identificar, junto con la comunidad, las formas en que esa vida abundante puede hacerse visible.

Pero también surgía otra pregunta: ¿estarían las personas de la comunidad abiertas a recibir el evangelio?

Posiblemente, en algunos casos, la respuesta inicial sería no. Muchas de estas comunidades tienen una fuerte tradición católica o cultural que puede marcar cierta distancia frente al cristianismo evangélico. De hecho, durante los servicios que realizamos en el viaje, quienes participaron mayormente fueron niños y jóvenes.

Así que, después de analizar la información que Mauricio y MINUVAF tenían disponible, identificamos un puente de amor: un instrumento que nos permitiría mostrar el evangelio del Señor de una manera práctica y abrir puertas para conversar de forma continua con las familias:un filtro de agua.

Así nació Drop of Life.

Según el Informe sobre Vulnerabilidad Poblacional al Riesgo de Desastres en Bolivia (2015), presenta una alta amenaza de inundaciones y una alta vulnerabilidad poblacional, afectando las actividades productivas y el acceso a salud de más del 50% de su población. Según los datos del Censo 2012 citados por el INE (2015), alrededor del 80% de la población en el municipio de Loreto se encuentra en situación de pobreza.

Drop of Life: Trinidad y Loreto

Drop of Life es un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de las familias que viven en comunidades asentadas en los márgenes del río Mamoré, en el municipio de Loreto, integrando el acceso al agua purificada con procesos de acompañamiento, evangelismo y desarrollo comunitario.

¿Suena bien, verdad?

Imagínate tomar un filtro de agua sencillo, entregárselo a una familia, explicarle cómo usarlo y luego compartir el evangelio haciendo notar que, así como el filtro puede limpiar el agua, el Señor puede limpiar y transformar nuestras vidas.

Luego, semanas después, volver a visitar a esa misma familia para ver el estado del filtro, pasar tiempo con ellos, escuchar cómo están, compartir nuevamente el evangelio y seguir construyendo una relación. Además de todo ello, cada visita permite obtener información valiosa sobre las necesidades reales de la familia y sobre las formas en que la obra del Señor Jesucristo puede hacerse visible en su contexto.

¿No es algo maravilloso?

Drop of Life es una oportunidad única, no solo para llevar el evangelio, sino también para descubrir con mayor profundidad el corazón del Señor para cada familia y cada comunidad.

Y lo mejor de todo es que este puente de amor es muy concreto: cada filtro cuesta alrededor de $35, y un viaje de alcance a 10 familias tiene un costo aproximado de $500.

¿Te imaginas ser parte de este esfuerzo?

Creemos que conocer la voluntad del Señor para una comunidad no es el resultado de una visita aislada, sino de un caminar intencional, paciente y cercano con las familias. Por eso, en futuras noticias, te compartiremos más acerca de este caminar junto a ellas.

¿Quieres involucrarte?

Si deseas conocer más acerca de cómo ser parte de las actividades que vienen, escríbenos a:

bolivia@saltshaker-ministries.org

También puedes apoyar el proyecto haciendo una donación a través del botón de abajo.

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